sábado, 3 de marzo de 2012

Los dinosaurios de mayor tamaño eran mucho más grandes que cualquier animal terrestre de nuestros días. Los más pequeños, en cambio, no eran mucho más grandes que una gallina. Algunos eran pesados y de movimientos lentos; otros, ágiles y veloces.
Su pequeña cabeza dejaba poco espacio para el cerebro, por lo que éste era muy poco voluminoso.
El brontosaurio (lagarto trueno) pesaba 35 toneladas y tenía un cerebro de 500 g. El cráneo de muchos de ellos tenía paredes muy gruesas.
Los saurópodos llevaban una vida semiacuática, pues pasaban sus días en pantanos y lagunas: el agua les ayudaba a soportar su enorme peso.
El braquisaurio fue, sin duda, el mayor de los dinosaurios. Cuando adulto pesaba 50 toneladas y medía 25 metros de largo.
El diplodoco, un herbívoro menos pesado, era sin embargo más largo; llegaba a medir 30 m desde la cabeza hasta el extremo de la cola. Este dinosaurio, como varios otros, tenía en el nacimiento de la cola un ensanchamiento de la médula espinal, al que se atribuyó el papel de un “segundo cerebro”, y que controlaba los movimientos de la cola y de las patas. Esta disposición era muy útil para un animal de semejante tamaño. Supongamos que un dinosaurio carnívoro hubiera mordido la cola a un diplodoco: el mensaje de los nervios, desde la cola hasta el verdadero cerebro, y la respuesta de éste hubiesen exigido varios segundos durante los cuales el diplodoco habría sido, con seguridad, gravemente herido.
El estegosaurio, un herbívoro, tenía sobre el lomo y la cola una cresta de placas afiladas que lo protegían de los que querían atacarlo.
Algunos dinosaurios con cuernos, como el tricerstops, tenían placas óseas sobre el cuello y otros estaban verdaderamente acorazados con placas óseas que recubrían hasta sus patas.
El más grande de los dinosaurios carnívoros fue el tiranosaurio. Medía de 15 a 18 m de largo y su mandíbula presentaba dientes sumamente afilados.
El tracodón, un hervíboro inofensivo, era muy común al finalizar la Era de los reptiles. Algunos dinosaurios con pico de pato tenían sobre la cabeza una cresta de gran tamaño en la que podían almacenar aire, lo que les permitía permanecer sumergidos durante algún tiempo para alimentarse debajo del agua.
El ornitomimo tenía, dejando de lado su cola, formas semejantes a las del avestruz. Sin embargo, no tenía plumas. Las aves descienden de los reptiles, pero no de los dinosaurios.
Los dinosaurios ponían huevos. Se han hallado huevos fósiles del protoceratops,(imagen) un pequeño dinosaurio con cuernos.



 Descubrir fósiles de dinosaurios no es sencillo: son realmente escasos. Con frecuencia además, se encuentran esqueletos muy fragmentados que requieren de una gran labor de reconstrucción. Solo de forma excepcional se han hallado esqueletos completos.
La información que proporcionan los fósiles de esqueletos se complementa con la de otros tipos de fósiles, como los coprolitos (excrementos fosilizados), huevos y nido completos y huellas de pisadas (denominadas icnitas). Estos fósiles aportan, fundamentalmente, información la vida y el comportamiento de los dinosaurios.
Las técnicas actuales permiten reconstruir con bastante precisión cómo serían los dinosaurios. Se utilizan maquetas y reconstrucciones informáticas con programas de diseño tridimensional. No obstante, hay aspectos que son, y seguirán siendo, hipotéticos: Por ejemplo los colores y las texturas de la piel.

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